DÍA MUNDIAL DEL MEDIOAMBIENTE

Iniciativa “Objetivos de Desarrollo Sostenible para la Región de Antofagasta” ejecutada por IPP UCN y financiada por el Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R) del Gobierno Regional de Antofagasta, llama a la reflexión sobre la huella ecológica en la Región de Antofagasta.

Sobregiro Ecológico: Chile en el límite de sus recursos naturales 

El día 5 de junio se conoce por ser el día mundial del medio ambiente, siendo un día que cobra especial relevancia en un contexto de crisis socioambiental donde se hacen cada vez más apremiantes las medidas de mitigación y prevención ante mayores repercusiones socioambientales. Con el propósito de sumarse a las reflexiones ciudadanas en materia de desarrollo sostenible y bienestar de la población regional, el Instituto de Políticas Públicas de la Universidad Católica del Norte invita a revisar algunos antecedentes ambientales sobre el país. El día 23 de mayo Chile se convirtió en el primer país latinoamericano en llegar al sobregiro ecológico, si bien llegó 8 días después en comparación al año 2023 -donde el sobregiro llegó el 15 de mayo- ostentar este primer lugar no es una buena noticia. A nivel continental, es el quinto año consecutivo en que nuestro país encabeza el ranking, lo que amerita plantear reflexiones y llamados a la acción especialmente en una región con variados desafíos socioambientales como los que enfrenta Antofagasta. 

Pero, ¿qué significa día de sobregiro ecológico? Corresponde al día en que la demanda de recursos y servicios ecológicos excede la capacidad de lo que la tierra puede regenerar. De manera simbólica, a partir de esa fecha la población de un país comienza a consumir los recursos que la tierra tenía planeado producir para el siguiente año, si se toma en cuenta el ritmo en que estos se regeneran de manera natural. Siguiendo esta idea, estaríamos generando una importante deuda con la tierra en la medida que seguimos consumiendo recursos naturales a un ritmo más acelerado del que se logran regenerar de manera natural en el plazo de un año. En este día se revisa la huella ecológica de cada país y su “biocapacidad”, siendo este concepto la proporción de planetas que serían necesarios para sustentar el estilo de vida de la humanidad. En el caso de Chile, según los últimos datos disponibles para el año 2019, la huella ecológica estimada por persona era de 3,8 gha mientras que la biocapacidad (es decir, capacidad de regeneración de la biodiversidad) es de 3,2 gha. Esto implica un déficit ecológico de -0,6, lo que quiere decir que Chile necesita 1,19 tierras para poder sustentar el modo de vida de los chilenos. En nuestro país consumimos a un ritmo y cantidad en la cual el planeta no alcanza a regenerar los recursos naturales para lograr un equilibrio entre lo que se consume con lo que se repone. 

Monitoreo del Desarrollo Sostenible: Indicadores Clave para la toma de decisiones

Tal como la huella ecológica, existen una serie de indicadores de utilidad que permiten monitorear diferentes ámbitos del desarrollo sostenible. Al aplicar una lupa en el panorama regional, aparecen problemáticas que merecen un trabajo de diagnóstico e intervención multidimensional, entendiendo que además los esfuerzos mancomunados son necesarios para abordar los diversos desafíos de las comunas en materia de desarrollo sostenible. 

Dentro de las áreas de investigación que realiza el IPP de la UCN, se encuentra el levantamiento de diagnósticos socioterritoriales participativos para la construcción de una línea base de indicadores estadísticos calculados y adaptados a partir de la metodología de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 planteada el 2015 por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Temáticas como la pobreza y empleo, salud, educación, desigualdades de género, medioambiente y biodiversidad, vivienda, entre otras, son monitoreadas y reportadas por los Estados Nacionales adheridos a este organismo internacional cada año, con el propósito de alcanzar distintas metas asociadas al bienestar de la población y hacia un desarrollo más justo y equitativo. A nivel regional y comunal, este desafío ha sido asumido por el IPP UCN a través del proyecto “Objetivos de Desarrollo Sostenible para la Región de Antofagasta” el cual cuenta con financiamiento del Gobierno Regional de Antofagasta a partir de un Fondo de Innovación para la Competitividad Regional FIC-R Cód. BIP: 40046483-0. Además, mediante su Sistema de Información Territorial, también se está trabajando en la georreferenciación y mapeo de los datos estadísticos calculados, los que permitirán monitorear problemáticas medioambientales, sociales y económicas a nivel regional y comunal con datos técnicos situados territorialmente y recursos de alto valor pedagógico como gráficos y mapas coropléticos (o coloreados), con una data desde el 2013 hasta la actualidad, para observar los avances, estancamientos o retrocesos en el tiempo que presenta la región y sus comunas.

Indicadores regionales ODS y su relación con el sobregiro ecológico

A nivel subnacional, las regiones presentan características particulares que determinan la forma de producción de las empresas, como también la forma de vida de sus habitantes. De la misma forma, la particularidad de los ecosistemas y su heterogeneidad entre los niveles subnacionales impacta en la capacidad de las regiones para hacer frente a los efectos de la contaminación. Todos estos aspectos deben ser considerados en las evaluaciones regionales y políticas públicas que busquen reducir la huella ecológica y evitar el aporte regional al sobregiro ecológico.

En el contexto de la región de Antofagasta, se analizan algunos indicadores relacionales a los Objetivos de Desarrollo Sostenible, para evaluar a la región en el contexto del sobregiro ecológico nacional. Respecto a la contaminación medioambiental y la huella de carbono, se analiza el indicador 13.2.2 de emisiones de gases de efecto invernadero. Según las últimas estimaciones del Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero del Ministerio de Medio Ambiente, las emisiones de gases de efecto invernadero en el año 2020 a nivel nacional fueron de aproximadamente 105,5 millones de toneladas de CO2 equivalente, mientras que en la Región de Antofagasta fueron de 20,6 millones. Al ponderar por tamaño poblacional, en el mismo año, la Región de Antofagasta emitió 30 toneladas de CO2 equivalente per cápita, más de 5 veces en comparación al valor a nivel nacional.

Además de las cifras oficiales del Ministerio de Medio Ambiente, las cuáles tienen alcance hasta el año 2020, el Observatorio de Carbono Neutralidad de la Universidad de Chile ha estimado que en el año 2022 la emisión de CO2 equivalente en la Región de Antofagasta fue de 17,9 millones de toneladas. Una reducción de un 13% en gran parte explicada por el cambio en la matriz de generación de energía eléctrica a nivel regional. En esta línea, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas, en el año diciembre del 2023, un 43,2% de la Generación de Energía Eléctrica en la Región correspondió a fuentes renovables. Si bien estas cifras muestran un avance de la región respecto emisión de contaminantes, es necesario continuar con políticas públicas que apunten a disminuir la huella ecológica en la región, ya que aún la Región de Antofagasta es una de las regiones con mayor aporte al total de emisiones de gases de efecto invernadero a nivel nacional.

Iniciativas públicas de mitigación y búsqueda de un desarrollo más sostenible en las localidades de la Región de Antofagasta  

Si bien el monitoreo realizado da cuenta de un panorama complejo, también existen iniciativas públicas que buscan abordar y mitigar las problemáticas socioambientales a nivel nacional. En esta línea, algunos proyectos a lo largo del tiempo han sido los planes de descontaminación, planes de descarbonización y transición socioecológica justa, entre otros. Estos compromisos que ha asumido el estado chileno van en miras de mejorar la sostenibilidad y sustentabilidad nacional teniendo impactos de importancia en especial en la región. Sin embargo, también es necesario reforzar el rol fiscalizador de la ciudadanía y de las instituciones encargadas del monitoreo ambiental en el país, quienes cumplen un rol crucial al velar por la adecuada orientación y ejecución de estas iniciativas. Vamos a mirar algunos ejemplos:

A nivel regional, cabe destacar la implementación del Plan de Descontaminación Atmosférica (PDA) en la comuna de Calama, la cual el año 2009 fue declarada como zona saturada. El PDA tiene como objetivo la disminución de material particulado fino (PM 2,5 y PM10) ya que, su inhalación es altamente peligrosa generando graves daños en la salud, principalmente en el sistema respiratorio de la población. Este fue aprobado a fines del año 2021 y entró en vigencia en mayo del año 2022, sin embargo, durante el primer semestre del año 2023 este fue anulado por orden del Primer Tribunal Ambiental, debido a reclamos de habitantes de Calama quienes señalaron que al momento de realizarse los estudios del PDA no se consideraron todas las estaciones representativas (Primer Tribunal Ambiental, 2024). No obstante, el Ministerio del Medioambiente en febrero del 2024 anunció un nuevo estudio para la elaboración de un nuevo plan de descontaminación atmosférica para Calama y área circundante, el cual tiene un plazo de 2 años para su realización (MMA, 2024). 

En adición, cabe mencionar el caso del Plan de Transición Socioecológica impulsado por el Ministerio de Medio Ambiente y Ministerio de Energía en las zonas de sacrificio del país, y que tomó a Tocopilla como su primer caso en junio del 2022 para el cierre de las termoeléctricas. En este proceso se elaboró de manera intersectorial el “Plan de Transición Socioecológica Justa de Tocopilla”, el cual fue entregado en mayo de 2024 con múltiples acciones a implementar en cuatro ejes temáticos asociados al 1) Desarrollo Social, 2) Medio Ambiente, 3) Desarrollo Local Productivo y 4) Energía (Descarbonización). Estas fueron asignadas a los servicios públicos en colaboración con actores como sociedad civil, academia y empresas, y su monitoreo quedó a cargo del Ministerio de Medioambiente. 

Si bien esto resultó en un proceso participativo y de diálogos importante para la comuna, es de suma relevancia que la misma sociedad civil mantenga un rol fiscalizador y monitoreo ciudadano para vigilar el cumplimiento de las medidas y acciones comprometidas. De igual forma, es necesario reflexionar sobre posibles modificaciones a las regulaciones chilenas en materias legales medioambientales y de un fortalecimiento a la capacidad de acción que tienen los servicios públicos e instancias judiciales para proteger a la población y medioambiente, a la luz de que el cierre programado de termoeléctricas en Tocopilla para el 31 de marzo del presente año significó una quema denunciada por la prensa local de 94 mil toneladas de carbón por parte de las empresas, las cuales contaban con los permisos ambientales correspondientes  

Conclusiones: Ciencia y colaboración para un Futuro Sostenible 

Como Instituto de Políticas Públicas creemos que para realizar una aproximación científica y ciudadana hacia el desarrollo sostenible es crucial potenciar el diálogo entre actores tanto del sector público, privado, sociedad civil y academia presentes en las comunas y a nivel regional. Esto debido a que existe un entramado complejo de interdependencias en las temáticas de monitoreo, cuya intervención puede generar impactos positivos o negativos en distintas áreas de las problemáticas económicas, sociales y medioambientales de un territorio. Con este horizonte, buscamos darle valor al trabajo de monitoreo local a partir de datos abiertos y buscando la generación de repositorios de información regional, intencionando su construcción a partir de diversos aportes de la ciudadanía en el territorio. 

La información sobre una problemática es el pie inicial para la toma de decisiones del sector público. En este sentido, se espera que quienes se aproximan desde el mundo de la ciencia puedan aportar con nuevas perspectivas, tecnologías y soluciones para identificar e intervenir donde sea necesario, a partir de una ciencia de calidad que cuide la relevancia, coherencia, eficiencia, efectividad, sostenibilidad e impacto de sus procesos y resultados. De esta manera, creemos que se puede realizar evaluación y monitoreo de un territorio en miras de su transformación en busca del bienestar de la población y la biodiversidad.



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