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NUEVOS TERRENOS SON DESTINADOS A LA PRODUCCIÓN DE ENERGÍA RENOVABLE NO CONVENCIONAL

EN CAMINO A SER CARBONO NEUTRAL

20 mil hectáreas fiscales, 27 terrenos y una inversión de más de un millón 700 mil pesos: el desierto de Atacama sigue siendo el principal territorio para el desarrollo de las energías renovables no convencionales.

La zona más árida del mundo y el foco donde hay mayor radiación solar, es el sitio idílico para la aspiración de instalar nuevos sistemas de energía renovable no convencional (ERNC) para alcanzar una producción que supere los 2.000 megawatts (MW). Los ojos están puestos en el objetivo futuro que tiene el país: llegar a 2035 con un 60% de producción de ERNC.

Actualmente, el 25% de la energía del sistema eléctrico chileno proviene de energías renovables, y a esto también se debe a la central solar fotovoltaica que ya está funcionando en la zona.

Un mes atrás, 10.600 heliostatos formados en círculos en medio del desierto más árido del mundo y el con mayor radiación solar, eran inaugurados como la primera planta termosolar en América Latina.

Se trata de la planta Cerro Dominador ubicada en la comuna de María Elena, que tiene una superficie de más de 1.400.000 m² y posee alrededor de 100 MW de potencia. La central solar fotovoltaica ayuda a disminuir en gran medida las emisiones de dióxido de carbono: cerca de 640 mil toneladas al año. Esto es equivalente a 128 mil elefantes de 5 toneladas cada uno.

Chile se encamina hacia el gran objetivo de ser carbono neutral de aquí al año 2050, por lo que en 2040 la producción de energía debiera ser en su totalidad con ERNC.

El impulso de la energía renovable no convencional se enmarca en un proyecto que aspira a que en 2035 el 60% de la producción provenga de estas fuentes.

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