FMI baja por quinta vez proyección de crecimiento para Chile a 2,3%

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El Fondo Monetario Internacional (FMI) bajó este martes la estimación de crecimiento para la economía chilena este año a 2,3% desde el 2,5% previsto en agosto, con lo que completó la quinta reducción,  en medio de la debilidad en los precios de las materias primas.

La debilidad adicional en los precios de los metales se estima que restringirá la recuperación en el crecimiento de Chile y Perú, dijo el organismo al dar a conocer su informe Perspectivas de la Economía Mundial.

El organismo agregó que «en los países exportadores de materias primas con regímenes de tipo de cambio flexible, la depreciación de la moneda puede ayudar a compensar el impacto de las pérdidas de los términos de intercambio en la demanda, aunque en algunos casos las fuertes variaciones del tipo de cambio pueden exacerbar la vulnerabilidad asociada a un elevado apalancamiento empresarial y la exposición en moneda extranjera».

En tanto para el próximo año el FMI también recortó la estimación de crecimiento para el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile a un 2,5% desde el 3,1% pronosticado previamente.

Para la inflación el organismo estima un aumento de 4,4% este año y de 3,7% el próximo. En tanto el desempleo alcanzaría tasas de 6,6% y 7% respectivamente, mientras que 2015 cerraría con un défict de cuenta corriente de 0,7% y el 2016 sería de 1,6%.

AMERICA LATINA

Para América Latina el FMI proyecta que anotará su primera contracción en 6 años. En 2015 la economía de la región caería 0,3%o y apenas crecería en el 2016, lo que contrasta con la expansión de un 0,5% que había anticipado en julio.

«El riesgo de una recesión es ahora mayor en los cinco de América Latina», dijo en referencia a las economías de Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, las más abiertas entre las grandes de la región.

El FMI prevé que el próximo año la región se expandirá sólo un 0,8%, por debajo del 1,7% que había previsto en julio.

El deterioro de la situación en Brasil pesó mucho en las nuevas previsiones del Fondo. Según sus cálculos, la mayor economía de la región se contraerá un 3% este año y un 1% el próximo.

El FMI también redujo sus estimaciones para la economía mundia en 2015 a 3,1%; es decir, 0,3 puntos porcentuales menos que en 2014 y 0,2 puntos porcentuales por debajo de los pronósticos de la actualización de julio de 2015. Para 2016 bajó la estimación a 3,6% versus el 3,8% de julio.

En su informe el FMI señaló que las perspectivas de los principales países y regiones siguen siendo desiguales. En comparación con el año pasado, la recuperación de las economías avanzadas repuntaría ligeramente, en tanto que la actividad en las economías de mercados emergentes y en desarrollo se desacelerará, según las proyecciones, por quinto año consecutivo, principalmente como consecuencia del deterioro de las perspectivas de algunas economías de mercados emergentes grandes y de los países exportadores de petróleo. En un entorno marcado por el retroceso de los precios de las materias primas, la menor afluencia de capitales en los mercados emergentes y las presiones que soportan sus monedas, y la creciente volatilidad de los mercados financieros, se han agudizado los riesgos a la baja para las perspectivas, especialmente en los mercados emergentes y las economías en desarrollo.

El crecimiento mundial sigue siendo moderado, nuevamente más de lo previsto hace unos meses. Aunque la evolución propia de cada país y los shocks que lo afectan han contribuido a esta coyuntura, el carácter persistentemente atenuado de la recuperación en las economías avanzadas y el quinto año consecutivo de contracción del crecimiento de los mercados emergentes hacen pensar que hay fuerzas comunes a mediano y largo plazo que también están ejerciendo una influencia importante. Entre ellas cabe mencionar el escaso aumento de la productividad desde la crisis, los legados que esta dejó en algunas economías avanzadas (elevada deuda pública y privada, debilidad del sector financiero, poca inversión), las transiciones demográficas, la etapa de ajuste que están atravesando muchos mercados emergentes tras el boom de crédito e inversión que siguió a la crisis, una realineación del crecimiento de China —con importantes repercusiones transfronterizas— y un retroceso de los precios de las materias primas desencadenado por la contracción de la demanda y el aumento de la capacidad de producción, indicó.

El FMI recordó que la volatilidad de los mercados financieros aumentó desenfrenadamente en agosto, tras la depreciación del renminbi, intensificando la aversión mundial al riesgo, debilitando las monedas de muchos mercados emergentes y desencadenando una corrección drástica
de los precios de las acciones a escala mundial. Los estallidos previos de la volatilidad se habían producido en torno a las negociaciones sobre la deuda griega, el desplome bursátil de China y las medidas de política que las autoridades chinas adoptaron en junio y julio.

Con la primera alza de la tasa de política monetaria estadounidense en ciernes y perspectivas mundiales menos alentadoras, las condiciones financieras han empeorado para los mercados emergentes desde la primavera, especialmente en las últimas semanas: los diferenciales de los bonos en dólares y los rendimientos a largo plazo de los bonos en moneda local han
aumentado entre 50 y 60 puntos básicos en promedio, y los precios de las acciones han bajado, en tanto que los tipos de cambio se han depreciado o se encuentran bajo presión. Por el contrario, en el caso de las economías avanzadas, las condiciones financieras siguen siendo favorables, y las tasas de interés reales se mantienen a niveles bajos, aun a pesar del inminente despegue de la tasa de política monetaria en Estados Unidos y en el Reino Unido, señaló.

Los precios de las materias primas han descendido, especialmente en el curso de las últimas semanas. Tras el alza en la primavera que siguió a los mínimos de enero, los precios del petróleo han sufrido una fuerte caída, que refleja la resiliencia de la oferta, las perspectivas de aumento de la producción gracias al acuerdo nuclear con la República Islámica del Irán, y el debilitamiento de la demanda mundial. Los precios de los metales también han retrocedido, empujados por las inquietudes en torno a la demanda mundial —especialmente la desaceleración de la inversión focalizada en las materias primas y la actividad manufacturera de China— y también debido a la expansión de la oferta tras el auge de inversión en el sector minero, añadió.

Fuente: www.latercera.com