Chile apuesta a posicionarse como polo de I+D+i de energía marina con nuevo centro de excelencia

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foto_0000001020140617194204En mayo, el gobierno presentó su Agenda de Energía donde se hacen varias menciones al impulso que se planea dar a las energías renovables no convencionales (ERNC) acorde con la meta 20/25. Incluso, se señala para 2015 el ingreso de un proyecto de ley para perfeccionar el sistema geotérmico, sin embargo, las referencias a la energía marina (EM) son pocas, más aún si se considera que en sus 4.270 kilómetros de costa Chile posee el mayor potencial del mundo para su generación.

Según Csiro, al igual que el resto de las ERNC, el interés por la EM surgió con la crisis del petróleo en 1970, sin embargo, ésta recibió mucho menor apoyo que el resto. Este escenario cambió en la última década, donde la atención por el potencial energético del mar se ha incrementado considerablemente, fomentando el desarrollo de unos 200 proyectos de Investigación y Desarrollo (I+D) alrededor del mundo. Más aún, 12 países ya cuentan con políticas de apoyo a la EM, entre ellos, Reino Unido y Francia.

Sin embargo, ninguno de los prototipos implementados ha logrado imponerse, lo que abre una oportunidad en Chile, para transformarse en un campo de pruebas y por qué no, en desarrolladores de tecnología, señalan los más optimistas.

Nuevo centro de excelencia


Según cifras del ministerio de Energía, desde 2003 a la fecha se han destinado fondos para el desarrollo de la EM en Chile por $ 10.444 millones. De estos, más de $ 2.990 millones han sido aportados para I+D por instituciones públicas como Corfo, Conicyt y Fondos Regionales, mientras que $ 304 millones han provenido de Fondos Internacionales del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del programa Prosperity Fund de Reino Unido.

Sin embargo, la gran apuesta ahora recae sobre el nuevo Centro de Excelencia Internacional en Energía Marina, al que han postulado tres conglomerados de empresas de gran prestigio mundial: DCNS de Francia; Aquatera, de Reino Unido, y Csiro, de Australia. El ganador, que se espera definir durante el próximo mes para que empiece a operar a comienzos de 2015, recibirá US$ 20 millones para financiar los próximos ocho años, de los cuales US$ 13 millones, corresponden a un co financiamiento del ministerio de Energía y de Corfo.

Según el gerente técnico del Centro de Energías Renovables (CER), Fernando Hentzschel, además de conocimiento, la entidad deberá generar servicios especializados, patentes, joint ventures, contract research e incluso desarrollos de nuevos dispositivos. “Nos queremos transformar en un laboratorio natural para que otros desarrolladores vengan a probar sus tecnologías en Chile y así volvernos un polo de I+D+i de este tipo de energía”, destaca.

Los desafíos


Sin embargo, el presidente de la Asociación Chilena de Energías Renovables (Acera), Carlos Finat, señala que abocar todos los esfuerzos al nuevo centro no lo deja contento pues, a pesar de que se trata de un primer paso fundamental, “también las empresas que están detrás de este tipo de energías se merecen un apoyo, como líneas de financiamiento y subsidios, para el desarrollo y la construcción de sus prototipos”.

Haciendo referencia a la adjudicación del proyecto de la planta de Concentración Solar de Potencia (CSP) a inicios de este año y al aporte financiero entregado por el gobierno a la firma Abengoa Solar Chile para dicho fin, Finat sugiere que se podría usar un modelo similar para la energía marina e incluso más agresivo. “Debiera aplicarse de manera tal de atraer un proyecto que tenga cierta materialidad, tamaño y aplicabilidad a Chile. Quizás no hoy mismo, pero eso debería ser un punto importante en el plan de trabajo del centro”, enfatiza.

A pesar de que casi la totalidad de la decena de proyectos que hay en Chile ha recibido apoyo de Corfo en sus comienzos, es complicado acceder a financiamiento para las siguientes fases. Esto dado que, “a pesar de que la EM es el negocio más grande que va a haber en los próximos 10 o 15 años, hoy no hay ningún prototipo probado y en fase comercial y eso dificulta acceder al financiamiento porque el riesgo es tremendo”, explica Bruno Ladrón de Guevara, socio gerente de Bentos, una firma local con 20 años de experiencia en exploración marina.

De hecho, según el presidente de la Asociación de Energías Marinas (Ademar), Paul Griffiths, la principal barrera de desarrollo de las EM son sus costos de producción, “y en Chile no tenemos ningún subsidio para energías de origen no fósil”. Además, el ejecutivo enfatiza en la necesidad de adaptar el marco regulatorio para facilitar las concesiones marinas y los estudios de impacto ambiental, entre otros; recomendando una “ventana única” que agilice el proceso. También, explica, se debe fomentar la instalación de desarrolladores internacionales, sentando las bases para la formación de un “cluster” de EM.

Sin embargo, menciona, que “cabe destacar que la energía marina ya es competitiva en costos en localidades aisladas dependientes del diésel, pudiendo ser usada incluso en aplicaciones específicas como la desalinización”. Destaca que actualmente existen diversas empresas haciendo desarrollos que, a su parecer, van por buen camino.

“Chile va a tener que tomar una decisión en breve: ¿Quiere ser un líder desarrollador de tecnología para energía marina o prefiere tomar esa tecnología?”, finaliza.

Wave Roller se interesa por potencial undimotriz chileno

Las olas de Chile tienen un potencial teórico bruto de 240 GW, siendo la energía undimotriz mucho mayor a la mareomotriz y, por ende, la que ha despertado mayor atención.
Es por eso que la empresa finlandesa AW-Energy tiene la intención de traer a mar nacional su convertidor undimotriz Wave Roller, en donde, según su business development manager, Erkki Kasanen, “tendría la capacidad de producir 26,8 GW, lo que es cerca de 1,5 veces la capacidad instalada en el país”.
El ejecutivo explica que el dispositivo podría instalarse en el norte o centro de Chile para estar cerca de la conexión a la red, o bien, en lugares aislados, como una granja acuícola en el sur. Además, se puede instalar a 8 o 15 metros de la costa, “lo que también es una ventaja”.
Wave Roller está certificado por DNV GL y en AW-Energy y se encuentran buscando un socio comercial.

Fuente: https://www.df.cl